Rojo
Ya no conozco tus pasos,
ya no estoy cerca de ti.
Aún huelo tu aroma,
veo lo que tú ves.
Aún recuerdo tu nombre
y estar dentro de ti.
Aún recuerdo tu voz,
la señal de la cruz.
Y mis fantasmas
bailando frente a ti.
Amén.
B
Hoy me obligaron a tomar esas pastillas, de esas que te hablé el otro día.
Ya no siento el dolor, pero tampoco la tristeza, la alegría ni la ira. Tampoco me dan ganas de amarte.
Seis mil años después, ya no siento tu olor a canela y manzana cada vez que inhalo al respirar. A cambio, una pestilencia a humanidad ha saturado el ambiente.
¿Es posible que hayamos errado el conjuro la última vez? Al parecer no pagamos lo suficiente y quedamos debiendo. Nos trajeron la cuenta y salimos corriendo.
El viento me trajo tu voz hace unos días; no me sonó mágica, no la traía una canción sino un lamento.
Yo aún camino con los Niños Santos, me cuentan de ti en sueños, aunque ya no puedo seguirles el paso. Me llegan rumores de tu estado.
Ahora dibujo mejor los hechizos, se ven más bonitos. Pero son solo garabatos en la pared, aún no aprendí a ponerles alas. Los Niños Santos dicen que ese es tu don y yo no puedo aprenderlo. He estado pensando enviarte algunos; hazlos volar.
Extravío
Espejo, carne de gato,
no maullas ya con tanta
amplitud y frecuencia.
Esos son solo alambres
de una jaula de pájaro.
Cabezas de pollo,
espinazo de pescado.
Trece caballeros,
sesenta y cinco dedos,
doce palmadas en la espalda.
Todavía nos gustan las corridas de toros,
la pornografía,
viajar en aviones, tomar café,
el chocolate, el ron,
la marihuana, la luna llena
y una estrella.
No nos busques más,
no nos vas a encontrar.
Anabel
Hoy despertó con resaca de
alprazolam, sertralina y ron.
Su nombre es Anabel,
y vive en una casa de sal.
Su amor es el Árbol Escarlata
de ciruelas rellenas con flan.
Todas las mañanas camina por el campo,
recogiendo flores y costillas de gato.
Las gotas de rocío en la hierba
tiñen de rojo sus zapatos.
La vida es simple por ahí,
sin mayor problema para sí.
Las tardes las pasa con su amor
y se quedan a ver ocultarse el sol.
Por el camino naranja
que sube la colina
baja corriendo Anabel,
llevando en el cabello
una flor de adormidera
y en los bolsillos
semillas de clavel.
Yo también una vez construí un puente

Yo también una vez construí un puente.
Claro está que no era tan grande como el tuyo, que podía cruzar un río y unir dos pueblos vecinos, y así hacer más fácil ir a visitar a María.
El mío era un puente pequeño, de un metro y medio de alto y tres metros de largo, pero en mi desvarío egocéntrico pensaba que podía unir dos estrellas.
Tu puente era de madera, el mío de acero negro.
Por el tuyo cruzaron miles de personas, por el mío media docena de fantasmas.
Pero ¿qué podía hacer yo? No tenía ni tengo la fuerza para levantar un puente tan grande, no tengo los poderes mágicos que te dio el zorro que sacaste del interior de ese zapallo que encontraste en algún camino perdido; está perdido porque ya ni te acordabas del nombre, ni a dónde iba, ni de dónde venía.
A todo esto, Aniki te extraña. Ya no hace nada, solo está allí extrañando. Creo que lo voy a encerrar otra vez en el zapallo para que alguien más lo encuentre.
Perdón por la sonrisa burlona cuando me contaste que construiste las bases sumergido, porque Aniki te dio el poder de respirar bajo el agua.
«Tranquiiiilo pues, sirenito, jajajaja».
Yo no encontré dónde poner las bases del mío, no encontré dos estrellas separadas la distancia exacta al tamaño de mi puente; lorna yo, por construir un puente sin tomar en cuenta lo que iba a unir.
Al final, tu puente se gastó, el tiempo le pasó encima, se lo llevó el río, otro construyó uno más fuerte, pero sin magia.
El mío lo robaron —bueno, lo abandoné— y alguien lo debe de haber recogido. Espero le hayan encontrado un lugar a su medida.
En fin, ya me tengo que ir. Nos vemos un día.
Fácil construimos un puente juntos para que Caronte no tenga que remar tanto.
Cuídate.
Pd: Voy a empezar otro puente en estos días. Aniki manda saludos.
¿Cuándo nos vemos?
Un día cuando esté mejor.
¿Por qué?
Imagina dos agujas calientes de unos 15 cm de largo, que se insertan detrás de la mandíbula traspasando tu cabeza hasta llegar ambas a la misma altura en tu cerebro, atravesando los ojos, claro está. Así es como me duele.
Con el tiempo te llegas a acostumbrar al dolor si te quedas quietecito, pero si te tocan puedes morder a alguien, como los perros cuando están heridos.
Es por eso que no dejo que me veas, porque si me besas te puedo arrancar los labios de una mordida.
Me da risa cuando dices que nos salió algo caro el jueguito. Pues sí, perdimos tiempo y ganamos harto dolor. No pensé pagar tanto por un hechizo tan básico; y ya ves. Ahora ¡jódete por bruja, tú también!
Solo 675.5 días más, y estaré muerto o te veré otra vez.
Ten cuidado hasta entonces, aunque tu deuda ya está pagada, mira que me equivoqué en la cuenta de la mía.
Duerme
Duerme conmigo una vez más,
prometo acostarme tres metros bajo tierra,
a tu misma altura.
Duerme conmigo otra vez,
te cubriré de flores,
como la última noche.
Duerme, y yo cerraré tus ojos,
tú solo acuéstate.
Duerme, ¡cállate!,
no digas na’.
¿Sales a jugar?
Yo no quiero pasar la noche cuidándote a los pies de tu cama.
Tampoco quiero que lo hagas por mí.
No quiero besarte en la frente diciéndote que todo estará bien.
¿Por qué lo haría, si nada jamás estuvo mal?
No quiero tomarte de la mano para que no caigas,
tampoco quiero abrazarte calmándote en medio de un ataque de pánico entre una multitud de humanos.
¿Por qué no dejarte caer, si la tierra nos recibió siempre con los brazos abiertos?
Además, el raspón se cura y la piel se hace más fuerte.
Ojalá vieras a los demás como quien ve su imagen en el espejo y sonríe.
Enfréntate a mí.
Necesito un enemigo poderoso.
Quiero que mates, quiero que mueras y que resucites una y otra vez.
Córtame la cabeza, la hoja de tu espada aún respira.
Sácame la mierda, necesito una conciencia nueva.
Cuando la bruja abandonó tu cuerpo, solo quedaron sombras.
No reconozco a nadie.
Hordas de simios con etiquetas en las frentes corren por todos lados.
Por aquí los Señores de la Guerra morirían de aburrimiento.
Si tomas a la bruja otra vez, yo estaré contigo o contra ti.
Tengo listas mis legiones, mis hechiceros aún no olvidan la magia.
Vamos, enfréntate a mí como lo hacías antes,
o si quieres, vamos a darle con todo a Dios.
Ivonne en Macedonia

Hace un tiempo atrás, viajamos los tres: el Abuelo, Aniki y yo a Macedonia. Teníamos la idea de hacernos algo de dinero en el negocio de la construcción. Ya que somos expertos en hacer puentes y construir palacios. Y como Alejandro estaba dispuesto a conquistar nuevos territorios, aprovecharíamos la situación. De hecho, que iba a necesitar gente para construir nuevas ciudades; y así fue. Sus Alejandrías, como decía él.
A Ivonne la vi por primera vez en esa época; ella vivía enamorada de Alejandro. Sin saber que él solo tenía ojos para alguien más y ganas de conquistar el mundo. Todavía recuerdo el día que se armó de valor para declararle su amor apasionado, en la fiesta de despedida de Alejandro, un día antes de que partiera para Asia. Ivonne esperó paciente durante varias horas en la fiesta, rechazando a cuanto pretendiente se acercara a hablar con ella. Aniki y yo la observábamos desde el otro lado del salón, preguntándonos quién era esa señorita, a quien Aniki comparaba con un bello ángel. Para cuando Alejandro llegó, ella había esperado durante 3 horas y rechazado treinta y cinco pretendientes; es que Ivonne siempre fue y sigue siendo muy bella.
Aniki hablaba de la idea que había tenido el Abuelo de comprar una casa y algunas tierras para sembrar, de regreso a casa, con el dinero que sacáramos del negocio de la construcción. Cuando me tocó en el pecho tres veces con la pata y señaló detrás de mí a la puerta de entrada diciendo: “¿Esa señorita que viene allí no es Alejandro?”. A mitad de mi giro para volverme a mirar, me encontré a mi costado con la cara de alegría primero, sorpresa de inmediato, decepción, fracaso absoluto y llanto de Ivonne al ver llegar de la mano de Hefestión a Alejandro, que traía puesto el vestido plateado de Atenea, harto rubor y lápiz de labios rojo; el lunar en la mejilla estaba divino; ya solo faltaban las plumas porque el traje brillaba como con lentejuelas. Pero las plumas las traía Hefestión, que no se quedó atrás en la mariconada.
Aniki se desató en un ataque de carcajadas mezcladas con ladridos. Yo estuve a punto de reír, pero la mirada de Ivonne hizo que me mordiera la lengua.
Ivonne salió corriendo de la fiesta. No la volví a ver hasta algunos años después en un lugar muy lejos de Macedonia y más cerca de aquí; fue mi musa inspiradora para una serie de relatos y dibujitos locos que llamé: “El cuaderno de Ivonne en Macedonia”, el que estoy pensando retomar y convertir en “El códice: Ivonne en Macedonia”. Este y “Los Hechizos de la Bruja Entrópica” serán mis obras maestras y quedarán para influenciar la conciencia estética de futuras generaciones. (jajajajajajaja. ¡Cállate!, no, tú cállate, feo loco de mierda, ni siquiera sabes escribir, ¿y? a ti qué chu… ¡Ya cállense los dos, carajo!)
Al día siguiente de la fiesta, el Abuelo, Aniki y yo nos unimos al ejército macedonio y partimos con Alejandro, al mando, a enfrentar en batalla a Darío.
La Vida

La vida es un hechizo de la Bruja entrópica,
que nació de la explosión inicial.
La vida es la estable permanencia
de la mágica Kukl-Land.
La vida es la columna vertebral de La Reina,
que sostiene la bóveda celeste.
La vida son las barbas del Abuelo
y la construcción de un puente.
La vida es el amor entre Anabel
y el Árbol de ciruelas rellenas con flan.
La vida es la melena colorada de Aniki
y su caminar sin ningún plan.
La vida es un paseo por el techo
y la ociosidad que no mató al gato.
La vida son los ojos de Ivonne
y una linda hebilla en el zapato.
La vida es termodinámica.
(¡Ni idea de qué signifique eso!)
carta

Babilonia, 12 de junio de 323 a. C

Querido Aniki:

¡Puto zorro pendejo!, ya deberías haber regresado con las compras, el Abuelo te está esperando, la construcción se esta retrasando, al parecer pronto tendremos que utilizar la arcilla y la miel. Así que ¡Apura el paso Aniki!.

Sobre tu comentario del otro día me parece que:

Es terrible pensar que con tan solo desear auto limitar tu libertad el universo confabule contigo para hacerlo realidad. Poniéndote alrededor las condiciones y las personas adecuadas para lograrlo.
Y te preguntas porque alguien podría auto limitar su libertad. Pues por el miedo a hacerse cargo de sí, el temor de mirarse al espejo y reconocerse así mismo.
Por otro lado, también es alentador pensar que el universo se convierta en nuestro aliado, para hacer realidad nuestros deseos.

Es como en la mágica Kukl-land.
Que se parece mucho a este lugar,
por no decir que es ...............igual.

En Kukl-land hay tiempos para todo
Y lo que deseas se convierte en realidad.
Si quieres, y es la hora de bailar,
la música suena arto movida,
Si quieres parar y no sabes cómo,
se calla la música
y te rompes las piernas.

Es que en este mágico lugar,
Tienes que saber cómo y para que,
Porque si no lo sabes,
Te veras atrapado en el vendaval
de miedos y deseos de alguien más.

Al parecer , es mas fácil que otro decida por ti, así si algo sale mal, no te haces responsable de la equivocación, y tienes a quien hecharle la culpa. Y si decides por otro, y lo arruinas, pues no es tu vida ¿no?, no hay gran perdida.Ambas actitudes te sirven para no hacerte responsable de ti.Viste que es mas fácil vivir atado , que ser libre.

Bueno, ná, no me hagas caso.
Solo te digo, una ves mas, que te apures.

Saludos .
Yo.
Pd: Saludos también del Abuelo.
Onda

Como podría haberme doctorado en Ciencias Físicas, si me quedaba dormido en las clases de cálculo. Las derivadas e integrales me eran extrañas, aunque siempre me gustó dibujar coloridas ondas.
Si tú fueras una onda, me gustaría vibrar a tu misma longitud, amplitud y frecuencia. Pero es posible que me parezcas otra, al no reconocerte por lo del efecto ese que estudiaba el tal Christian D. cuando pasemos caminando uno al lado del otro, tú apurada y yo dándome un tiempo.
Pero si nos quedamos así, uno frente al otro, fácilmente resonamos y rompemos algunos cristales de las ventanas de tu cuarto, la cama, las puertas, tu casa, la ciudad, el planeta entero.
Al final de todo, aprendí a derivar e integrar, pero aún tengo problemas con Doppler.
No te encuentro, aunque creo que pasas por aquí cerca. Un día viajaremos juntos en la misma combi.
Pero de doctorarme na’, lo dejé todo de lado por quedarme dormido un rato más.

Hablas de mí

Hablas de mí cada vez que recuerdas.
Hablas de mí cuando estás sola.
Hablas de mí cuando cae la tarde.
Hablas de mí cuando estás dormida.
Setecientos cincuenta y tres años,
aún te faltan muchos por vivir.
Pensaste quizá que yo era especial,
no fue así, es solo que no pude dormir.
Un paso a la vez, me adelanto,
sin importar que deje atrás.
Camino solo, siempre lo he hecho.
¿Piensas acompañar mi soledad?
Hablas de mí cada vez que recuerdas.
Hablas de mí cuando estás sola.
Hablas de mí cuando cae la tarde.
Hablas de mí cuando estás dormida.
Hacía unas buenas tomas,
me sostuvieron del cuello,
caí sobre el pavimento
y sentí crujir mis huesos.
Hablas de mí cada vez que recuerdas.
Hablas de mí cuando estás sola.
Hablas de mí cuando cae la tarde.
Hablas de mí cuando estás dormida.
No quiero que beses mi frente,
estaré bien, siempre lo he estado.
Ya camino, hasta puedo correr,
te veré un día, cuando pueda volar.
Traje de Santiago

Hay días que me siento así de raro,
días que necesito salir maquillado
e interpretar a Hedwig en algún musical.
Hay días que tengo frío, días
que ni tu cuerpo es capaz de calentar.
Entonces, visto el Traje de Santiago
y me hago pasar por él.
¡Vivo una vida que no es la mía!
¡Beso a una novia que no es la mía!
¡Duermo en una cama que no es la mía!
¿Sueño los sueños que no son míos?
Hay días en que la combi va más lento
y yo, ya salí bien tarde.
Hay días en que el morir en el trayecto
sería una solución para llegar a tiempo.
Hay días en que la Bruja me abandona
y la Predicadora solo dice cosas sin sentido.
Hay días en los que sobrevivir hasta la noche
es un gran martirio.
Entonces, visto el Traje de Santiago
y me hago pasar por él.
¡Vivo una vida que no es la mía!
¡Beso a una novia que no es la mía!
¡Duermo en una cama que no es la mía!
¡Sueño los sueños que no son míos!
Ronin Girasol

Pensé que era puro orgullo mirar directamente a los ojos del Creador, pero él lo hace en un no sé qué encantamiento de alabanza a su poder divino.
Será su curiosidad quizá, o será que el ronin que camina con el viento quiere como su daimyo al mismo Dios.
Su nación es el mundo, su techo el cielo estrellado.
Su espada, una mente que fluye como el agua, a veces ligera y refrescante como un riachuelo, y otras tan avasalladora como un río bravo al que nada ni nadie se puede oponer.
Un aroma a girasoles en el viento, pasos ligeros, un susurro, un pensamiento…
todos creen haberlo visto en algún lugar, en algún momento.
Obsesión Nro. 1 (a La Predicadora)

Trece campanadas en Kukl-Land y ella salió corriendo tan rápido como se la llevó el viento. Quise alcanzarla pero me llevaba trescientos pasos de ventaja, no grité porque ya era tarde, desapareció en la distancia.
Me gustaría saber a dónde va, quién la cita a hora exacta, quién ocupa su mente a cada instante, para quién son esos sonidos pequeñitos, leves susurros que salen de sus labios, acompañados de una sonrisa.
¿Será por “Él” que ha encarcelado esos demonios en su cabeza? Los vi el otro día a través de sus ojos, gritando desesperados por escapar.
Ojalá fuera por mí por quien corriera a llegar temprano. Sería genial que yo ocupara su mente, y que esos sonidos pequeños fueran mi nombre repetido como un mantra eterno.
Me gustaría asistir al momento en que no pueda más contener esos locos demonios, que a través de sus ojos ven el mundo y aúllan desesperados por salir a jugar; al segundo exacto que en una explosión orgásmica, mental y demoníaca quede vacía por completo. Entonces yo tendría la oportunidad de entrar en ella y que los míos borren todo recuerdo de “Él”.
¡Que corra por mí!
¡Que piense en mí!
¡Que cante mi nombre!
M & M

Maya
A veces pasa que cuando no estás llega alguien que te necesita.
A veces pasa que te busco y no te encuentro.
A veces pasa que veo a través de ti,
otras me quedo atrapado en tus ojos.
¡La belleza de la excelsa danza, pasos alegres, hechizo de Maya!
Siempre pasa que la ilusión es suficiente.
Mariposa
Buscando un tiempo mejor,
mis cálculos se alejan cada vez más de la realidad.
Mi máquina solo sabe de climas utópicos,
¿de dónde tanta impredecibilidad,
tanto caos en un simple sistema determinista?
Me gustaría

Me gustaría conversar con Dios,
pero conversar de verdad.
Hablar del clima, de fútbol,
de las elecciones municipales,
de la “jerma” que me gusta y
lo bien que le quedan
los vestidos con escote.
Me gustaría pelear con Dios,
pero pelear de verdad,
con puñete, patada, cabezazo,
mordida de oreja, escupida
y mentada de madre.
Me gustaría comer con Dios,
pero comer de verdad,
sus papitas ricas y ensalada.
Condimentar a mi vecina
y cocinarla a la parrilla
con su ají bien picante
y una cerveza heladita.
Me gustaría salir con Dios,
pero salir de verdad.
Una cita con flores, cine,
comida sabrosa, unas copas de vino,
tirar en un telo, acabar en sus labios,
dejarla en su casa, besar a su madre,
tomarme una chela y dormir en un parque.
Me gustaría hacer muchas cosas con Dios,
pero no tengo su mail, su celular,
ni tampoco su dirección de Facebook.
Pregón de la Vendedora de Cápsulas.

Una cápsula magenta
es una dosis de felicidad.
Con estas dos violetas
y pinceladas mágicas
las nubes de cian podrás pintar.

La cápsula esmeralda
es como un gran suspiro
y entre las estrellas
te llevará a volar.

¡Recuerdas el sol de verano
y la luna en noches de invierno?
con la cápsula amarilla
las puedes ver bailar.

Y esta con muchas lineas blancas
que saque de hermosas ostras,
en el fondo del mar,
a cambio de un buen sueño
te las puedo dar.
El camino a casa

La curiosidad me obligó a abrirlo aquella noche,
miles de preguntas asaltaron mi mente.
¡El libro oscuro, la madre de todas las dudas!
Te pregunté al respecto, pero me sorprendiste
al condenarme por dudar de ti.
Caí mucho tiempo, me arrojaste al abismo oscuro
y estrellé mi cuerpo sobre el mugriento suelo.
Se rompió mi corazón en mil pedazos
y mis alas, rotas, se convirtieron en una pesada carga.
¡No quise ofenderte, no me dejes aquí!
Grité muchas veces por tu ayuda,
mientras cientos de hambrientos seres me perseguían,
pero no obtuve ninguna respuesta tuya.
Me apartaste de tu vista, ¿acaso me has olvidado?
¡Y yo te sigo amando tanto!
Y ahora que estoy aquí, sigo leyendo el libro,
cada página me da una razón para odiarte
y otra para amarte aún más.
Sobrellevo mi estadía, pero no me acostumbro a vivir aquí,
ya he caminado bastante, aún no sé cómo regresar,
caminaré un poco más,
quizá algún lugar se me haga conocido,
algún camino me llevará a casa.
Una luz a lo lejos, alguien se acerca, escucho su voz,
cálida, femenina que me dice:
Te he escuchado hace varios días,
conozco un par de caminos para ti;
uno es fácil y el otro difícil.
El fácil es para la gente común
y para los sabios de cinco millones de años.
Gente común no eres,
sabio de cinco millones de años tampoco,
te faltan unas cuantas vidas más.
Entonces solo te queda el camino difícil,
que lo siguen los que son locos o los genios,
y según recuerdo, eres un poco de ambos.
¿Quién es?, me pregunto, ¿por qué habla mi mismo idioma?
¡¿Ey, quién eres, me conoces?! —la interrogo.
Su respuesta me deja aún más confuso:
Te conocí una vez pequeño,
así que te reconocería
en cualquier otro lugar y tiempo,
querido Kukl.
Vámonos, no te vas a perder, ya verás.
El camino a casa sigue siendo el mismo.
¿Traes el libro contigo? —me pregunta.
Sí, lo llevo siempre conmigo —le respondo—,
reconozco tu voz de algún lado, ¿quién eres?
Soy yo, tonto, ¿la caída te afectó la memoria?
Ya te acordarás. Ven conmigo —me dice.
Y la sigo hasta hoy, pero aunque se me hace
cada vez más familiar, aún no la reconozco.
Este lugar es raro, muchos son feos,
pero algunos son bonitos.
Empiezo a llamarlo KuKland.
Fire

Un super flashback
adictivo-hiperactivo.
Volando como un kamikaze
a mil por hora,
y acabar estrellado
entre tus tetas.
Alucinado, desesperado, acelerado,
déjame solo un instante más
acariciar tu piel,
comer tu carne
y chupar tus huesos.
¡No recuerdo más, no recuerdo más!
tres
dos,
uno
¡fire!
Otra vez salí disparado!
Un super flashback
adictivo-hiperactivo.
Volando como un kamikaze
a mil por hora,
y acabar estrellado
entre tus tetas.
Alucinado, desesperado, acelerado,
déjame solo un instante más
esconderme entre tus piernas.
¡No recuerdo más, no recuerdo más!
tres
dos,
uno
¡fire!
Otra vez…
¿Y tú extrañas a alguien?

¿Y tú extrañas a alguien?
Por aquella época yo era fumón, borracho, y amaba al extremo de dejar el alma en cada beso. Entre otras cosas, la Bruja potenciaba mis excesos al punto de casi morir en el trayecto entre un viernes por la noche y un miércoles a la hora del almuerzo.
Ahora solo queda migraña de varios años, ardor al inhalar, fiebre de cuarenta grados y más ardor al exhalar. Duelen las articulaciones e hipersensibilidad. ¿No hay aire suficiente tal vez? Intolerancia al mundo y sueños malos sin cesar.
Pesadilla inminente. Ahora mira, huéle, las criaturas apestan, y en grupo aún más. Mira cómo se muerden; las escuchas, Bruja, mordisquean esa palabra, junto con un trozo de carne entre sus dientes. Llaman amor a devorarse mutuamente. Hasta la más pequeña de esas piltrafas dice ser capaz de amar y por amor hacer locuras, ¡ja! sublime excusa para cometer estupideces.
¡Levántate de entre los muertos!, ¡Arde en la pira de sacrificios! Quemaremos a todos, quizá por montón valgan más para intercambiar; para validar el viejo «Hechizo de Retorno».
Hoy vi

Hoy vi: un Mirage, tres Mikoyan,
un Antonov con paracaidistas.
Hoy vi: un enano, un bufón, un payaso,
un carro policía que parecía de plástico,
una manada de ovejas, ganado vacuno,
y hubiese visto más cosas,
pero me distrajo una pregunta.
¿Por qué las chicas de hoy escriben en francés?
Hoy llegó un mensaje a mi celular que decía:
“Je t’aime”.
Solsticio

—¡Despierta!
Otra vez no puedo dormir, ¡despierta!,
estoy escuchando un vinilo de The Beatles
y agujereando mi ropa como en los ochentas.
Han pasado muchas cosas, el estrés me mata,
me gustaría tenerte a mi lado en la cama.
—¡Despierto!
Estoy despierto, no puedo dormir con tanto ruido,
todo va a estar bien, no te preocupes.
—¡Despierta!
Tengo un Levi’s y un polo de la Mujer Maravilla.
Tu etérea promesa de bienestar se esfuma
entre tus tocamientos indebidos y mis mordidas.
—¡Despierto!
No es una promesa, es un deseo, una apuesta,
un acto de fe que espero conviva entre mordidas y caricias.
—¡Despiertos!
Ahora tócame.
Ahora te puedo morder.
Ahora sí estamos solos.
Dragón

Jirafa unicornio,
dragón de buen augurio.
Inicio de año,
recorrer tu espina.
Nubes, cielo oscuro,
estrellas y luna nueva.
Caminantes distraídos,
danza de dragones.
Entupida armonía,
alucinación perversa.
Gato infalible,
arañón y mordida.
Super, extremo,
cataclismo estelar.
Millones de lux
en nuestro metro cuadrado.
Bailar, toser,
morder tus labios.
Abrir una caja que parecía vacía,
supernova, explosión nuclear.
AÚN NO QUIERO DORMIR.
No quiero dormir todavía, quiero permanecer despierto durante varios días.
No quiero perder ni un solo detalle, siento toda la tristeza del mundo, pero sé que hay mucha felicidad escondida.
¿Buscas en el cielo la respuesta? Dragón astuto, escamas de plata, aire limpio, ácido y dulce, nubes color naranja, cielo gris.
La antes sumergida ciudad donde naciste arde en llamas a manos de alocados pirómanos.
Brisa de vida en cada exhalación de fuego, mi lengua húmeda en tu garganta seca.
Cortar un árbol, construir una casa, vivir de día, morir de noche, soñar que vuelas, despertar exhausto, tomar un café en las mañanas, y otra vez…
¿Buscas en el cielo la respuesta? Dragón astuto, escamas de plata, aire fresco, ácido y dulce, nubes color naranja, cielo gris.
¿Qué?

Solo un segundo más,
confía en tu pequeña euforia,
te alcanzaré en la cama.
Solo un segundo más,
y acabaré en tu alma.
El mundo es caos,
y nuestra experiencia calma,
no entiendo de cojudeces bancarias,
el que viene es él, maestro de vidas,
señor de lo que aún no ha pasado.
Igual a ti.
Serpiente

Huérfanos de estrellas y luna llena,
de dos en dos, rápidos, sin pausa,
pasos pequeños, mirada perdida,
ciudad en llamas, camino de serpiente.
Niebla, humedad y frío,
nos escurriremos entre sus escamas,
castillo flotante, espérame un poco,
subiré por ti, no desesperes.
Tómame en tus manos, márcame el camino,
no mires aún, te revelaré mi plan astuto,
abre las cortinas, no cierres la ventana,
mírame ahora, estoy dentro de ti.
Contar tus latidos,
inhalar en sincronía,
exhalar con fuerza,
llamarte hasta que vengas.
Cerrar los ojos,
perder un segundo,
fluir como un río,
fecundar tu orilla.
Apaga las velas,
pide un deseo,
deja que me quede,
ciérralo todo.
V.1.4
—A mí me gustaría hacer ese viaje.
—Yo quiero descubrir algo especial.
—Sé que en él encontraré la respuesta.
—Debe de estar en algún sitio lo que dará felicidad.
—Yo quiero saltar sin pensar.
—Te vas a romper los huesos.
—Tengo fe, voy a apostar.
—¿Me llevarías contigo?
—No podría obligarte a saltar.
—Jamás lo haré, no soy tonta, sé que me lastimaría.
—Me voy solo, me gustaría no saber más.
2:30 am

Ella cabalgaba y no le importaba pisar a la gente, hacerles mal, especialmente a mí me dañó demasiado. El mal está en todas partes, ten mucho cuidado, vigila tu frente, tus lados, abajo, arriba y atrás.
—¿Sabes qué hora es? Ya me voy, cualquier canción que quieras escuchar, yo vengo por aquí todos los días, búscame.
Un cóctel de palabras febrilmente escritas sobre tu cuaderno. El avión dio una cuarta vuelta cuando el gato se dio cuenta que caminaba en círculos. Algunos gatos dicen cosas importantes, este solo señaló el cielo, por cuarta vez:
«No hay luna» —dijo.
—¿Qué hora es? Voy a llegar tarde.
Tú sigue caminando, es seguro, yo camino con mi guitarra por aquí toda la madrugada y nunca me pasa nada. Allá al fondo hay cuatro bancas «serias» desde donde puedes ver el mar y la niebla que vienen del sur.
La noche huele a limón y flor de cerezo.
—¿Viste bajar a alguien por el barranco?
—¿Me dices qué hora es?
—¿Me quedo a dormir?
Despierta (devolución, espero estar a mano)

Ahora que vivir del aire es ya solo un sueño tonto,
ahora que ser grande es estar cada vez más lento,
ahora que estar sobrio es asentirle a todo con la cabeza,
ahora que paso con sueño todos los días por el mismo sitio,
ahora que no tengo ganas de llegar a ningún lado,
ahora que los sentimientos y acciones son solo “post” en el Facebook,
ahora que la entropía se quedó dormida bajo el árbol de Anabel,
ahora que ser humano es un buen pretexto,
ahora parece más posible vivir tranquilamente en la cojudez.
Los viejos hechizos son solo retazos viejos,
el vestido otrora hermoso es solo un pellejo antiguo.
Camina otra vez en las sombras, señora de entropía,
la luz artificial del mundo nubla tus sentidos.
Escucha, hermana mía de muchas vidas, mi grito en tu corazón,
rompe el sello, la prisión de cristal.
Carceleros hay muchos, de inocente rostro,
corta sus cabezas, deja de arrastrar sus pesadas piedras.
Por la cruz en la frente, el pacto de fluidos,
por las partes de mí que aún te pertenecen,
despierta del mundanal sueño, da dos brincos,
extiende las alas y vuela.
Rey Gato

Día de emergencia,
noche de dolor y llanto.
Carreras bajo la lluvia,
amanecer sin canto de pájaros.
Dragón exhausto, adolorido,
¿cuánto más soportarás?,
medicinas de fuego, punzada,
cuchillo, corte y desgarro.
Entre sueños psicodélicos,
imágenes felinas.
Sensación de arrebato,
tirón y mordida.
9:22 de la noche,
sonrisa de luna.
Gato nocturno,
llanto de hombre.
Muchas ganas de cumplir,
está preparado el plan divino,
setenta y cinco días antes,
listo para empezar.
Respiración profunda, latidos poderosos,
vive el Rey Gato en su trono de lino,
alimento materno, desnudez humana,
días calientes en su burbuja de cristal.